EMES Network
Dar estructura a una red internacional en crecimiento, permitiendo que múltiples proyectos convivan sin perder coherencia.
El contexto
EMES es una red internacional de investigación en economía social con presencia en toda Europa. No es una organización simple: agrupa múltiples áreas de acción, proyectos financiados por la Unión Europea, eventos internacionales y una comunidad de investigadores distribuida. Cada iniciativa tenía su propia lógica. Pero todas necesitaban reconocerse como parte de lo mismo.
El problema no era la falta de identidad. Era la falta de una estructura capaz de sostener su crecimiento.

El reto
Una red que crece sin un sistema se fragmenta. EMES necesitaba resolver una tensión clara: dar identidad propia a cada proyecto y área de acción sin que el conjunto perdiera coherencia ni la marca madre se diluyera.
No se trataba de rediseñar una marca. Se trataba de definir cómo debía organizarse el ecosistema en su conjunto.
Definir un sistema de marca
Se diseñó una estructura compuesta por una marca principal y cuatro submarcas claramente diferenciadas, articuladas bajo una misma lógica visual. El objetivo no era homogeneizar. Era para asegurar que cada parte conservara su identidad y que todo se reconociera como parte del mismo sistema. Este enfoque permite crecer de forma consistente, integrando nuevas iniciativas sin necesidad de redefinirse cada vez.
Qué permitió esta fase:
- Establecer una base clara para la evolución del sistema de marca.
- Definir criterios que garanticen coherencia, flexibilidad y escalabilidad en el tiempo.
Traducir el sistema a una plataforma
En paralelo, desarrollamos una web capaz de reflejar esa estructura. El reto no era solo visual. Era dar forma a información compleja para usuarios con necesidades distintas: investigadores, miembros y aliados. Dos decisiones estructurales marcaron el proyecto:
- Incorporar un área privada para los miembros, alineada con la estrategia de la comunidad.
- Integrar las donaciones como parte del acceso a determinadas publicaciones.
La plataforma pasó a ser una herramienta activa dentro del sistema.
Qué permitió esta fase:
- Una arquitectura de la información clara, adaptada a distintos perfiles de usuario.
- Una interfaz consistente y funcional en todos los dispositivos.
- Una plataforma en producción, gestionable de forma autónoma por el equipo editorial.
Escalar la marca en el ecosistema
Una buena base de marca permite que los proyectos derivados tengan voz propia sin romper el conjunto. Esta base se extendió a distintas iniciativas europeas vinculadas a EMES:
- Wilco Project: innovación en el bienestar local y reducción de las desigualdades sociales.
- Empower-SE: impulso a investigadores de economía social en contextos emergentes.
- Third Sector Impact: medición del impacto del tercer sector en Europa.
Cada proyecto tenía su identidad, su plataforma y sus usuarios, pero todos respondían a un mismo criterio.
Qué permitió esta fase:
- Adaptar la estructura y el contenido a diversos contextos académicos.
- Mantener la coherencia visual entre proyectos sin limitar su identidad.
- Desplegar plataformas digitales autónomas, alineadas bajo un mismo criterio.

Lo que cambió
EMES pasó de tener una identidad a contar con un sistema. Un sistema que le permitió:
- Lanzar nuevos proyectos sin empezar desde cero.
- Incorporar nuevas iniciativas manteniendo coherencia.
- Comunicarse con audiencias distintas sin fragmentarse.
El diseño no fue una capa visual. Fue la estructura que permitió el crecimiento.

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